Jun
13

Rosario deslumbra como un gran laberinto de las artes

Buenos Aires, Rosario y Córdoba son, cada una de ellas, varias ciudades en una y así pueden conocerlas quienes se adentren en los diferentes caminos que ofrece el mundo de la cultura, ya sea a través de la pintura, la música, la arquitectura y todo tipo de expresiones artísticas. Cuna de personajes virtuosos, estas tres urbes poseen además varios de los mejores museos del país y ofrecen circuitos cada vez mejor organizados para conocer desde sus calles, sus edificios y sus protagonistas todos los detalles de su historia.
La ciudad, que protege como pocas sus bienes artísticos y culturales, está en activa y constante transformación. Entre sus lujos se encuentra el colorido Museo Macro.

No es una ciudad, es un conjunto de ciudades entrelazadas, de ahí el arraigo de sus habitantes, que apenas se alejan la extrañan como lo señalara el recordado Lalo de los Santos en su canción que comienza: «Rosario es el Parque Independencia/ un silencio que huele a poesía sobre el rosedal/ es el gris del cemento que arrulla un río soñoliento/ que despierta al llegar un domingo de Newell’s y Central». Para el turista descubrir ese conjunto de ciudades se vuelve una adicción. El visitante argentino, por más que provenga de Río Gallegos o Purmamarca, siente que como bien indicó Fito Páez en su «Tema de Piluso», «cerca, Rosario siempre estuvo cerca». Y la pusieron cerca de todos sus artistas, que llevaron su ciudad, una ciudad con mucha historia y apasionadamente cultural, adonde fueran. Artistas de todas las especies, de la comedia (Alberto Olmedo), de la plástica (Antonio Berni), de las pasiones utópicas (Ernesto Che Guevara), del gol (Lionel Messi), de la literatura dibujada y de la sólo escrita (Roberto Fontanarrosa), de la música renovadora (Litto Nebia), del cine (Libertad Lamarque), del tango (Agustín Magaldi), del hockey (Luciana Aymar). Todos forman parte de una extraordinaria legión de creadores, que ellos encabezan, que son fruto notable de una ciudad portuaria, porteña, con una identidad tan propia que hasta fue capaz de llegar a inventarse un lenguaje, una jerigonza, elrosarigasino, para hacerse un guiño cómico entre coterráneos y sorprender a los que por allí se asomaban. como lo supo explicar el Manochanta en «No toca botón». Rosario es ciudad de emprendedores en todas las áreas, y que han fomentado, por puro impulso, por prepotencia de futuro, una urbe múltiple. Para quienes visiten Rosario en busca de cultura la encontrarán a cada paso, en un magno y protegido patrimonio, en su rica arquitectura, en ese museo urbano «Arte a la vista» que convirtió paredes medianeras en gigantescos murales, en los numerosos museos, bibliotecas, centros culturales, ferias artesanales, en su intensa agenda diaria de música, teatro, cine, cursos y conferencias. Boleto para pasear Lo tradicional es comenzar por el punto de origen de la ciudad, la Plaza 25 de Mayo y observar a su alrededor el Palacio de los Leones (la Municipalidad), la Catedral, el Palacio de Correos, el Museo de Arte Decorativoy el edificio Bola de Nieve. Ir andando hacia el río por el Pasaje Juramento (engalanado de esculturas realizadas por Lola Mora) que lleva al Monumento de la Bandera, que ideó Ángel Guido, padre de la escritora Beatriz Guido, para conmemorar el lugar donde Manuel Belgrano en 1812 hizo enarbolar la que sería la enseña patria. Luego conviene seguir hacia la costanera, magnífica ribera del río Paraná. A unos pasos, enlazado con otros parques está el Parque de España, donde hay un famoso centro cultural y es uno de los lugares donde se suelen ofrecer espectáculos teatrales, para chicos y grandes, y musicales gratuitos. Este es habitualmente el primer recorrido de un turista. Luego se puede ir a ver las casas art déco del Pasaje Monroe, la «Ruta Modernista» que encadena los edificios art nouveau que van del Palacio Remoneda. en San Lorenzo y Entre Ríos, al deslumbrante Club Español sobre la calle Rioja; el Batten Cottage, el Barrio de los Ingleses, que hacen que al llegar a Alberdi y Mongsfeld uno se sienta entrando en «una callecita londinense». Después está ir a conocer Pichincha, que supo ser territorio de burdeles cuando Rosario era la Chicago argentina, donde uno puede sacarse una foto junto al genial Alberto Olmedo, que nació en ese barrio, en una escultura que lo recuerda haciendo su inolvidable personaje de Borges, en un banco de Avenida Rivadavia y Pueyrredón. Ir a conocer la casa donde nació el Che Guevara, en Entre Ríos 480, y ver su monumento en el Parque Hipólito Yrigoyen. No dejar de tomar por lo menos un café en ese bar «El Cairo» de «La mesa de los galanes» donde Fontanarrosa y sus amigos aceptaban ciertos invitados, como Joan Manuel Serrat. O ir a ver, entre las 8 y las 10 de la noche, en Parque de la Independencia cómo la Fuente de Aguas Danzantessigue los ritmos de los temas compuestos por Juan Carlos Baglietto y Lito Vitale. Éstas son sólo las primeras andanzas, los centros de turismo de la ciudad pueden proponer cien más. Bellezas a la vista El dibujante, humorista y escritor Fontanarrosa decía con enfático entusiasmo que «Rosario con la belleza de sus mujeres y de su fútbol, era suficiente para un intelectual», pero la ciudad atesora bellezas al por mayor, y una buena parte está en sus imperdibles museos. El Museo «Juan B. Castagnino», frente al Parque Independencia (Av. Pellegrini y Bv. Oroño), es considerado el más importante centro museológico de las provincias. En sus 31 salas se puede apreciar pintura europea del siglo XV al XX y argentina de los precursores a la actualidad, en obras de Goya, Ribera, Sorolla, Fader, Petorutti, Gambartes, Fontana, Spilimbergo, Berni, entre otros. El imponente Museo de Arte Decorativo «Firma y Odilio Estévez», en Santa Fe 748, contiene una extraordinaria colección de cuadros europeos, marfiles, platería, tapices, esculturas, etc. El imperdible Museo de Arte Contemporáneo Rosario-Macro, frente al río Paraná, atrae desde su exterior en esos Silos Davis que fueron parte de la arquitectura portuaria exportadora de principio del siglo XX y hoy han sido remodelados para contener obras clave del arte de vanguardia argentino: Berni, Raquel Forner, Segui, Testa, Liliana Porter, Polesello, Marta Minujin, Noé, Pablo Suárez, entre muchos otros. En reiteradas visitas a Rosario se pueden explorar otros igualmente atractivos como el Museo de la Ciudad, elde la Bolsa de Comercio, el de Ciencias Naturales Ángel Gallardo, el Histórico Provincial Julio Marc, elMuseo de Arte Sacro y el Complejo Astronómico Municipal.

Los datos para estos recorridos pueden ampliarse en el sitio www.rosarioturismo.com

[box] Fuente: ambito.com[/box]

Compártelo/Share it:

Leave a Reply

Translate »