Abr
08

El enoturismo en la Argentina es un concepto de viaje

Por: Leandro Ferreyra

La vitivinicultura argentina inició en la década del 90 un camino ascendente que parece no encontrar su techo. En aquellos años las bodegas instaladas en el país iniciaron su modernización. Pero fue en los últimos años cuando la Argentina experimentó su gran crecimiento cuantitativo y cualitativo que ha resultado en el desarrollo de una industria con gran dinamismo. «Este crecimiento ha sido potenciado por grandes inversiones y la llegada de capitales desde otros sectores y regiones del país y del exterior, lo que ha producido un importante auge de las empresas existentes. Todo este movimiento ha motivado a los consumidores y turistas del vino a conocer cómo se elabora y en qué consiste su industria. Y ha despertado un creciente interés por disfrutar momentos en el entorno paisajístico inigualable de las bodegas y los viñedos», dice Marcelo Navarro, director de Hon Travel, operador mayorista dedicado al enoturismo en Mendoza, Cafayate, Patagonia y algunas regiones de Chile. Para Dolores Lavaque de Velasco, directora y cofundadora de Consultora Stg, quinta generación de una familia bodeguera y docente en el Bordeaux Bussines School entre otras instituciones educativas de la Argentina, «en los 90 los bodegueros que viajaban alrededor de las regiones vitivinícolas internacionales comenzaron a observar, sobre todo en Napa Valley, California, cómo las bodegas habían dejado de ser plantas de elaboración para pasar a ser un lugar agradable y educativo para el esparcimiento, disfrute y relax, como también para acercarse al fascinante mundo del vino. Durante este período las bodegas tuvieron posibilidad de invertir en el aggiornamiento de sus instalaciones, decoración y obviamente en tecnología de punta». El éxito alcanzó escala mundial: los vinos argentinos comenzaron a competir con los grandes jugadores internacionales. Y este avance no fue sólo productivo, técnico y comercial, sino que se expandió hacia el turismo, con la apertura de las bodegas al público. Se dio una explosión del fenómeno de degustaciones «in situ» y recorridos por las viñas. El surgimiento Y así nacieron los llamados Caminos del Vino. Mendoza tomó la iniciativa. La misión era difícil ya que dentro de la provincia había muchas subregiones que debían unificar criterios. Se comenzó a trabajar en circuitos, señalización y posteriormente se llegó a la conclusión de que también había que desarrollar una estandardización en el nivel de oferta y servicio. Desde Bodegas de Argentina se conformó una comisión de Enoturismo para trabajar mancomunados y encarar también fuertemente la última fase, no menos importante, la comunicación y comercialización del producto. «El desarrollo se hizo posible gracias a la participación de varios actores, desde las bodegas, hotelería, agencias (guías y comercializadores), los medios de transporte, hasta la oferta gastronómica (restaurantes)», acota Lavaque de Velasco. Hoy Mendoza está dentro de las Great Wine Capitals (www.great-winecapitals.com). Deuda pendiente El enoturismo también tiene sus exponentes en San Juan. La experiencia de cosechar en temporada, recorrer viñedos, degustar vinos y productos regionales se instaló en la zona del valle de Tulum, región que acapara el grueso de la producción de la provincia. Pero San Juan tiene hoy tantos amantes como detractores.Mientras para algunos es la segunda región vitivinícola argentina en orden de importancia (ha intentado competir sin suerte con su vecina, Mendoza), otros coinciden en que más allá de su fama, San Juan tiene todavía una deuda pendiente por su escasa oferta y servicios, y por no ofrecer actividades diferenciales. Tal vez la construcción de su primer hotel 5 estrellas contribuya a un mejor posicionamiento y desarrollo. Sin embargo, no hay duda de que San Juan es hoy una plaza importante y no debe dejarse de lado. Tal vez lo mejor es incluirla como una parada dentro de la Ruta del Vino mendocina. En otras palabras, quien contrata un paquete recorriendo bodegas en Mendoza, puede pedir que le ofrezcan una jornada en San Juan. En las alturas Salta se incorporó a la oferta con su propia ruta, iniciando en 2005 un Plan Maestro de Enoturismorealizado por Consultora Stg. Allí se trabajó en etapas. Comenzaron por la nivelación de oferta y servicios, capacitación, siguiendo por señalización y mapas y brochures informativos y, finalmente, este año se inauguró del Museo del Vino (ver recuadro), como punto neurálgico de la ruta. El Camino del Vino recorre el Valle de Lerma para finalizar en el sur, en Cafayate. En las ciudades de Yacochuya Colomé, a más de 2.000 metros de altura sobre el nivel del mar, hay modernos emprendimientos, reconocidos por estar entre los de mayor altura del mundo. Región emergente Neuquén es una región incipiente y tiene sus instalaciones perfectamente adaptadas para recibir turismo. «El hito más reciente es la inauguración, hace un año, del Espacio del Fin del Mundo en Palermo Hollywood, donde traen un pedacito de Neuquén a Buenos Aires e incentivan la posibilidad de viajar para vivir las experiencias in situ, en la bodega», cuenta Dolores. Bodega del Fin del Mundo se inauguró comercialmente en 2003, pero recién dos años más tarde, a partir de la creación del Departamento de Turismo, comenzó a recibir turistas de manera masiva, llegando a contabilizar por año alrededor de 8 mil personas promedio. Según Juan José Larrondo, responsable de Marketing Patagonia de Bodega del Fin del Mundo, «la cantidad de información difundida acerca del mundo del vino se incrementó considerablemente en los últimos 10 años. Tanto que hay revistas especializadas, canales de TV dedicados únicamente a la gastronomía y los vinos, portales de internet, etc. Por lo tanto el consumidor tiene más acceso a esa información y conoce más sobre el tema. Larrondo afirma que «Argentina está dentro de los primeros cinco países productores y consumidores de vinos a nivel mundial», y habla sobre el perfil del turista que visita la bodega: «Los extranjeros representan el 5% del total. Tienen un muy buen poder adquisitivo y se inclinan por el consumo de vinos de alta gama, como nuestra Línea FIN Single Vineyards o el vino ícono de la bodega, Special Blend. El resto de los turistas provienen de diversas provincias argentinas, principalmente de Buenos Aires, Neuquén, Río Negro, Córdoba y La Pampa. Se interesan por el proceso de elaboración y las características de los vinos patagónicos». Para Arnaud de Malafet, director general de América del Sur de Bodega Lurton, Argentina es una plaza intermedia en lo que se refiere a rutas del vino a nivel mundial. «Los extranjeros que visitan nuestra bodega provienen en general de Europa (Francia, Italia, Inglaterra) y Estados Unidos en su mayoría, y en menor medida de América Central». Los datos coinciden con los de Estancia Colomé. Gloria Peña, gerente de la empresa, tiene estadísticas recientes: «Recibimos en promedio 300 visitas mensuales, un 50% de Europa, un 30% de Estados Unidos y Canadá, y el 20% restante de Argentina y Latinoamérca».

[box] Fuente: Ámbito.com[/box]

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